El foco,  Productividad

#32 Asúmelo, siempre habrá cosas que hacer.

Bueno, ya oficialmente este blog ha cumplido un mes completo, sólo nos quedan 11 más 🙂 voy a aprovechar cada mes, cada semana y cada post de cada día al máximo.

Te voy a decir una cosa que asumí no hace mucho y, sinceramente, me costó un poco (mentiría si te dijera que lo asumí super bien desde el primer momento) y es que…

Siempre tendrás cosas que hacer.

FIN.

Cuanto antes lo asumas mejor llevarás tu emprendimiento.

Los emprendedores no paramos, ya sea con ideas, tareas, proyectos… somos muy felices pero la realidad es que no cuesta parar de trabajar. Eso es un problema.

¿Qué pasa ahora?

Si eres como yo supongo que entenderás esto aún más y es que yo venía de trabajar por cuenta ajena, con mi horario fijo de 10:30 a 20:30 y yo sabía perfectamente que cuando saliera por la puerta a las 20:30 ya no tenía que hacer nada más hasta el día siguiente, era como que las tareas de ese día se había acabado. Pero… ¿Qué pasa ahora?

No paramos, el no parar conlleva dos problemas:

El primero es que si no sabemos gestionar ese “no parar” acabamos trabajando todos los días hasta las mil, sin que nos dé ni un poquito el aire. Esto al principio es necesario, por supuesto, como diría Fermín Trujillo de “la que se avecina”: Al principio al bar hay que echarle billetes”, cambia lo de billetes por “tiempo” y lo de bar por tu negocio. Es algo completamente normal, lo que no puede ser es que sigamos así hasta el fin de nuestros días porque eso no es vida.

Otro problema es que nos obsesionamos con la idea de acabar nuestra graaaan lista de tareas, y no te hablo de la “To do list” diaria, sino que te pones a hacer una cosa detrás de otra y detrás de otra… y así sucesivamente. Éste problema es el que quiero tratar en este post.

Acabas pensando “¿Es que nunca se van a acabar las tareas?” te imaginas ya sentado en tu despacho atendiendo clientes tan tranquilamente, piensas en ese momento en el que sólo te vas a dedicar a estar con tus clientes y tu negocio irá solo: los emails se responderán solos, tus redes sociales publicarán solas, tus clientes acudirán a ti por arte de magia y sin hacer nada de marketing, etc… Soñar es gratis.

A ver, no te digo que ese momento no llegará jamás porque seguramente acabarás contratando equipo para delegar y tu acabes centrada en lo realmente importante de tu negocio, pero yo te hablo de ahora, de justo este momento en el que eres el “hombre orquesta” porque tiener que ser así, acabas de empezar y como es lógico y normal no puedes delegar nada.

Vuelvo a repetir:

Siempre tendrás cosas que hacer.

Incluso cuando delegues todo tendrás cosas que hacer, un negocio no anda solo ni sabe por inercia propia el camino que tiene que seguir.

Mi trabajo es quedarme sin trabajo

No va a llegar un día en el que acabes de trabajar, te tires en el sofá y pienses “ahora mismo estoy a 0 de tareas”. Si te paras a pensarlo lo verás con lógica y es que ¿Cómo va a llegar ese momento? si ese momento llega puede significar dos cosas: Que tienes absolutamente el 100% de tu proyecto delegado y por lo tanto no tienes nada que hacer salvo empezar algo nuevo (Euge Oller suele decir que su trabajo es quedarse sin trabajo, porque eso significará que esta delegando y haciendo cosas nuevas); o también puede significar que tu proyecto esté en decadencia o a punto de irte al traste.

¿Cómo se va a quedar un negocio sin tareas? Es imposible.

Lo mejor es que te acuestes cada día sabiendo que haz hecho al menos una tarea de alto rendimiento, y ahora pensarás ¿Qué es una tarea de alto rendimiento? Una tarea que te lleva directamente hacia tus objetivos. Ejemplo: Mandar presupuestos es una tarea de alto rendimiento, contestar a los “tropecientos” mail que tienes es una tarea que considero necesaria porque es tu atención al cliente, pero lamentablemente no es de alto rendimiento.

Y ¡ojo! no podemos centrarnos solo en tareas de alto rendimiento porque eso no significa que sólo esas sean importantes, pero al menos una de tus tareas diarias debe ser T.A.R. (Tarea de Alto Rendimiento).

¿Cuantas veces te has ido a dormir pensando “jolin, he estado todo el día ocupado y me siento como si no hubiera hecho nada”? Seguro que muchas, eso nos pasa a todos.

Por lo que, en conclusión, lo que he querido decirte hoy es que no te obsesiones con llegar al momento en el que no tengas nada que hacer porque ese momento no va a llegar, siempre habrá cosas que hacer, lo importante es que cuando te vayas a dormir cada día sepas que has dado un paso más hacia tu objetivo y que no te encuentras estancado.

 

Bueno, después de todo esto espero no haberte resultado muy pesada, quizás te ha venido bien porque pensabas mal como yo, o quizás ya tenías esto asumido por lo que es genial por tu parte.

Lo mejor es ir aprendiendo cada día.

Te veo mañana, no sé si a la misma hora pero sí en el mismo lugar.

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