El camino emprendedor,  Miedo al fracaso

#16 El maldito síndrome del impostor y ser un creído interior

Seguro que ya lo has sufrido, les pasa al 99% de los emprendedores así que no, no eres el único.

Conforme empiezas a publicar contenido en tus redes sociales, creas tu web, llega tu primer cliente, vendes tus productos u ofreces tus servicios habrá una vocecilla interior que te dirá “¿Pero que haces? Si no tienes ni idea de esto, ¿Que haces montando un negocio? Mejor déjalo porque seguro que acabas metiendo la pata y la vas a liar”.

Pues siento decirte que esa vocecilla, o mosca “cojonera” como la llamaría yo, se irá… NUNCA.

Esa vocecilla son tus miedos, es inseguridad y siempre va a estar ahí porque ¿Sería posible no tener miedo absolutamente a nada? Yo creo que no. De hecho el síndrome del impostor es lo que puede hacer que no asciendas con tu negocio a otro nivel.

 

Te hablo de este tema porque esta mañana mientras hacía la cama me ha aparecido un vídeo de Laura Ribas (El cuál te voy a dejar más abajo) hablando sobre este tema, de hecho ella escribió un libro que estoy deseando de leer llamado: Quien soy yo para hacer esto”. Mas descriptivo imposible, es inevitable leer la portada en una librería y no sentirte identificado.

Así que tras ver el vídeo decidí que hablaría de este tema en el post de hoy, aunque del síndrome del impostor podríamos hablar horas y horas…

Conviértete en un creído interior

Yo por supuesto lo sufro constantemente, y sé que lo voy a seguir sufriendo pero conforme me voy documentando voy aprendiendo a gestionarlo y es que tener miedos es lo mas normal del mundo, pero lo que no puede ser es que esos miedos puedan con nuestras ganas de hacer algo.

Recuerdo mi primer cliente, la primera asesoría. Yo estaba literalmente “cagada” de miedo, no te voy a mentir. Me temblaba la voz y hasta minutos antes de la sesión sentía ganas de enviarle un mail diciéndole que no podía ser ¿Puedes creerlo? Supongo que al ser el primero es lo mas normal, era complicado estar medianamente tranquila. Luego pasó la sesión y fue como si me quitara un peso de encima, además acabé muy satisfecha. Me sentía preparada para las próximas.

Pero siempre que llegaba una nueva sesión era lo mismo, miedos, inseguridad… pensaba: ¿Y si cree que no tengo ni idea? ¿Y si percibe que soy joven e “inexperta? ¿Y si lo que hago en realidad no ayuda a nadie? hasta que poco a poco empecé a informarme sobre cómo podía deshacerme de este síndrome o al menos dejarlo en un segundo plano, y poco a poco lo voy consiguiendo.

¿Sabes cuando empecé a “pasar” un poco de este síndrome? Cuando ví que todos los emprendedores lo sufrían y es que eso es con lo que te tienes que quedar. Si es algo que todos sufren no es cosa tuya así que pasa de los P**** miedos y adelante. Eso para empezar, luego empecé con ese famosos ejercicio de las afirmaciones. Me escribí una serie de afirmaciones en un papel tales como:

“Soy buena en lo que hago”

“Soy una buena emprendedora”

“Sé crear estrategias que funcionan”

etc.

y cada mañana las leía. Al principio me parecía una tontería, como te esta pareciendo ahora a ti, pero poco a poco vi que diciéndome esas frases un día tras otro estaba haciendo que me lo creyera, y eso era justo lo que quería conseguir.

Tienes que creerte que eres bueno, porque lo eres. Te digo esto cuando yo realmente aún sigo trabajando mucho en este tema, pero te aseguro que convertirte en un creído interior (que no es mas que ser un creído pero para tus adentros) te va a ayudar muchísimo.

Comparaciones utópicas

¿Sabes otra cosa que he dejado de hacer? Lo que yo llamo comparaciones utópicas. Lo típico de que admiras mucho a alguien, tanto que te haces creer a ti mismo que nunca llegarás a su nivel. Eso se llama ponerte límites, y esos límites tienen que ver con el síndrome del impostor porque nunca te vas a ver tan bueno como esa persona a la que admiras.

Es cierto que lo tengo relativamente fácil porque soy una persona que no admiro a nadie de manera estable, sino que voy variando: hay temporadas que me gusta mucho una persona y no me pierdo nada de ella, pero alomejor a los dos meses me canso porque de pronto he descubierto a otra que me encanta y la primera pasa a un segundo plano. Al ser así nunca admiro a nadie de manera excesiva y ni siquiera me da tiempo a pensar que no puedo ser como ella. Es por ello que no tengo un grupo de música favorito, una serie favorita, una peli preferida o un emprendedor favorito. Pero ¿Sabes qué? sí tengo una frase favorita, más abajo te la muestro.

Yo te invito a que sí te hagas comparaciones, pero para motivarte. Si ya empiezas pensando “ayy! es que admiro mucho a X, me gustaría ser como ella pero sé que nunca estaré a su nivel” MAL!!! no llegarás nunca porque ya te lo estas diciendo tu.

Recuerda la frase de Henry Ford, la que considero mi frase favorita: “Tanto si crees que puedes, como que no puedes, estarás en lo cierto”.

Puedo asegurarte que no ponerme límites con las comparaciones utópicas me ayuda muchísimo y es que ¿Sabes lo que te digo? ¡Fuera límites! Despréndete de todos ellos, inmediatamente después tendrás una sensación de libertad que ni te imaginas.

Sé el mejor y esfuérzate por serlo y demostrarlo, pero lo más importante: CRÉETELO.

 

Te veo mañana, no sé si a la misma hora pero sí en el mismo lugar.

 

 

3 Comentarios

  • Luciana

    Hola Ana! Te comento que yo estoy pasando por eso, a veces cuando estoy frente a la compu para iniciar a trabajar en mi proyecto se me vienen pensamientos como ¿Será que esto funcione? ¿Será que algún día tendré mi primer cliente? ¿Será que alguien en este planeta confíe que yo lo pueda ayudar? ¿Será que no estoy perdiendo el tiempo con esto? ¿Pero cómo voy a hacer si nisiquiera tengo experiencia en esto, no he trabajado nunca en esto, ni estudie esto en la universidad, estudie algo totalmente diferente, con qué autoridad me presentaré ante el mundo?

    Ayyy Ana, son tantas las dudas que tengo, a pesar que tomo cursos sobre mi proyecto y me encanta, aún me falta confianza en mi capacidad pero ahí voy poco a poco avanzando cada día.

    Yo también tengo una frase: El miedo no me va a detener. Y siempre que vienen dudas la antepongo delante de los pensamientos negativos, sin embargo, no puedo negar que aún dudo de mis capacidades y no se si algún día tendré mi primer cliente.

    Ayyy realmente esto es una lucha mental, pero sigo en la marcha porque no quiero llegar al final de mi vida y decir qué hubiera pasado si me hubiera atrevido, con solo pensar eso me da horror!

    Gracias Ana por compartir tus experiencias. Te envío un gran abrazo y acá estoy siempre leyéndote.

    • Emprender Joven by: Ana Canela

      Luciana yo también tengo esos miedo constantemente y tengo que luchar contra ellos. De hecho, en el vídeo de Laura Ribas puedes ver como ella misma dice que ese síndroma jamás se irá, y lo dice ella que tiene muchísima experiencia y ha tenido muchos casos de éxito.

      Tu piensa que no te pasa solo a ti, si no que nos pasa a todos. Seguro que eres buenísima en lo que haces y que puedes ayudar a mucha gente, créetelo porque es así, estoy segura :). Es cierot que hasta que no arrancamos es normal que sea mas dificil luchar con este síndrme porque necesitamos clientes que nos “avalen” por así decirlo, pero que jamás esos miedos puedan con tus ganas de emprender.

      Quítate esas inseguridades y lánzate a la piscina, conoce a gente y presenta tu proyecto al mundo porque esos miedos simplemente son barreras mentales, pero no reales.

      Un beso guapísima!!!

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