Mi vida en entradas

#8 Arreglando lo de ayer y una visita especial

No estoy muy contenta con el post que publiqué ayer, parecía un post hablando sobre cómo planificarse mas que un diario en el que muestro mis emociones y experiencias como emprendedora que es de lo que se supone que trata este blog. En fin, espero poder remediarlo porque no creo que a ti te gustara mucho tampoco…

Hoy es Lunes, día de crear contenido y automatizar. Aunque me encanta crear contenido y, de hecho, es en parte a lo que me dedico, según que semanas se suele hacer algo pesado. Dedicar una mañana entera desde las 6:00 am a escribir, buscar imágenes, automatizar todo lo posible… es una tarea que se me hace larga, pero obviamente tengo que hacerla y no porque me dedique a las redes sociales, sino porque son nuestro principal medio de comunicación y porque cuando automatizamos ganamos tiempo, algo que desde YA te digo que te va a venir muy bien.

Tiendo a procastinar cuando sé que una tarea va a ser larga y lo que puedo hacer en dos horas, acabo haciéndolo en 4. Esta mañana por ejemplo he estado como una hora viendo videos en youtube cuando tendría que estar redactando el post de mañana. Cuando me pongo estoy a tope y no paro hasta terminar, pero hasta que me pongo… En fin, es un aspecto que sé que tengo mejorar, si tu también ¡Vamos a ello! Como te digo, no todo es tan perfecto ni una está siempre tan predispuesta a todo, por mucho que le guste lo que hace.

Haciendo de madre de mi hermana

Luego por la tarde tampoco es que haya echo mucho, pensaba dedicarla a redactar la nueva edición que estoy sacando para mi pack pero sólo he podido dedicarle 1 hora ya que mi madre me ha llamado corriendo para que acudiera a la reunión de principio de curso de hermana ya que ella no podía. Yo. Haciendo de madre de mi hermana.

Supongo que no lo sabréis, soy la mayor de dos hermanos, niño y niña. Mi hermana está en 4º de ESO y bueno… pues eso que he tenido que ir a dicha reunión. El caso es que he vuelto super pensativa.

Llego al Instituto, aquel instituto que hace como 5 años “y pico” que no piso y que estaba igual, exactamente igual. La verdad que en el instituto he vivido muy buenas etapas, siempre me lo he pasado muy bien y me he reído mucho. Sobretodo recuerdo el último año, 2º bachillerato. Mi mejor y mi peor año. Mejor porque éramos muy pocos en clase y hicimos una super piña antidestructiva, el peor ya os podéis imaginar porqué… Selectividad, selectividad y mas selectividad. Estar agobiada porque parecía que si no la aprobabas tu vida se acababa y te hundías en la “M….”. Pues eso.

Bueno, entro a dicha clase y mientras el tutor de mi hermana esta explicando todo el tema de las normas y demás me paro a pensar en cuando yo estaba en el instituto. Recuerdo que allí tampoco sabía que quería hacer con mi vida, nunca he tenido claro que estudiar y siempre veía cosas que me gustaban pero yo, ingenua de mi, decía que no me iba a preocupar hasta que aprobara la selectividad porque tenía fe de que en ese momento ya sabría que quería hacer. Supongo que creía que una luz divina me iba a iluminar y sabría que camino tenía que escoger. Creo que todo esto es fruto de que soy una persona con mucha esperanza y la típica que siempre cree que “todo va a salir bien” y bueno, esto sin lugar a dudas sé que es un aspecto de mi persona muy positivo pero que también me ha llevado a decepciones porque pensaba que sin hacer nada “todo saldría bien” y no, la mayoría de las veces tienes que hacer muchas cosas para que todo salga bien.

A pesar de eso me ha traído muy buenos recuerdos porque yo, aun sin saber qué quería hacer, era muy feliz allí. Recuerdo que de pequeña decía que quería ser de todo, como el 99% de las personas supongo. Pero el problema es que conforme me hacía mayor seguía igual. Estuve un tiempo queriendo hacer traducción e interpretación, de hecho hice historia del arte en bachillerato (La peor asignatura de mi vida) para tener mas nota y entrar en traducción hasta que en Marzo de 2013, 3 meses antes de selectividad, una amiga me habla de un doble grado que van a crear nuevo en málaga de Economía y ADE y que además era bilingüe.

Es la mezcla perfecta

Ahí empecé a pensar que el tema de empresa siempre me ha llamado la atención, no sabía porqué ya que en mi familia predominan los funcionarios y no había absolutamente nadie con ninguna empresa. Además el inglés me encanta y no me veía teniendo que estudiar otros idiomas como chino, alemán o italiano cosa que tendría que hacer en traducción. Quería inglés y punto. Entonces dije “wow! Es la mezcla perfecta de lo que me gusta: Empresa e ingles, me voy a meter en esa entonces!” así, porque sí. Pues eso hice, aprobé mi selectividad y de cabeza para ese doble grado bilingüe.

Ya saliendo del instituto me he dado cuenta de lo poco prudente que era y que me metí en una carrera sin apenas darle vueltas, a mi favor he de decir que el cambio de traducción al doble grado fue una decisión que me salió totalmente del corazón, y eso si que no lo cambio por nada. No creo en casualidades sino en que todo pasa por algo.

De hecho, te contaré una cosa y es que pienso que he sido muy inconsciente con mi vida estos años atrás, lo digo en el sentido de que hasta hace poco no me paré a pensar en lo que quería hacer realmente y a que me quería dedicar. Buscaba tener a mis padres super contentos, hacerle caso a mi tío empeñado en que me sacara una oposición y “me quitara de problemas” o imitar la vida de otras personas a las cuáles veía felices porque pensaba que de esa manera yo también lo sería.

Pero eso sí, no cambio ni una de esas decisiones y situaciones que me ocurrieron porque quizás si alguna de esa cambiase yo hoy no estaría aquí escribiendo este blog ni tendría mi negocio con el que hoy día puedo decir que soy feliz. Porque lo de emprender es algo que descubrí hace aproximadamente un año, antes no tenía ni idea de todo esto ni de lo que quería así que querer volver atrás y remediar esos supuestos “errores” sería un completo error, valga la redundancia.

En fin, esa ha sido mi batallita de hoy, acordarme de todo eso. Aunque algo a lo que durante este mes no dejo de darle vueltas y por lo que tengo muy claro que jamás volvería atrás es que si una de esas situaciones no hubiera cambiado involuntariamente y siguiera hoy día su curso, yo ahora mismo estaría en una camilla de hospital, con las piernas en alto, colorada y una matrona diciéndome “empuja, empuja”.

Eso es otra historia que quizás cuente esta semana, es mi verdadero punto de inflexión y a partir del cuál decido definitivamente emprender.

¿Y tu? ¿Cambiarías algo de tu vida si pudieras volver atrás?

 

Te veo mañana, no sé si a la misma hora pero sí en el mismo lugar.

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