Aprender a decir NO,  El foco

#15 Cuando tuve que decir NO a mi posible primer cliente

Afortunadamente saber decir que no ha sido una de las primeras cosas que aprendí muy bien y lo agradezco muchísimo.

Tuve la suerte de que cuando acababa de empezar con mi proyecto hablé con varios emprendedores por Instagram, para ver si me podían ayudar con los comienzos y demás. Tras hablar con unos cuantos varios me dijeron lo mismo: “Tienes que saber decir que no”, creo que escuchar la misma frase tantas veces en pocos días hizo que se me grabara profundamente en mi cabeza.

Hoy quiero que a ti también se te grabe.

Al principio no lo entendía demasiado bien ¿Cuando tendría que decir que no? ¿Si me llega una buena oportunidad voy a tener que decir que no por algo? No sabía cómo, cuando ni porqué, pero si varios emprendedores me lo habían dicho no iba a ser pura casualidad. Mas adelante lei la misma frase en varios libros cuyos dueños eran emprendedores de éxito.

Recuerdo que empecé con mi negocio en una idea muy general (se la cuál hablaremos mas largo y tendido otro día), al principio quería ofrecer servicios de redacción, asesoría, community manager, SEM y publicidad digital. Vamos, un completo. Es cierto que yo tenía experiencia por la agencia de marketing digital en la que había estado trabajando el año anterior, pero… ¿Cómo me atrevía a ofrecer todo eso? No me daría cuenta de que estaba cometiendo un error hasta mas adelante.

Me morí de miedo en ese momento

Recuerdo que apareció en mayo mi primer cliente, me pidió asesoría en redes sociales y campañas de facebook ADS. Yo me morí de miedo en ese momento. No por la asesoría, sino por las campañas con Facebook ADS. En ese momento me di cuenta de que había echado demasiado cosas al carro, y cuando echas muchas cosas el carro acaba pesando y no puedes con el.

Eso era exactamente lo que me había ocurrido a mi.

Pero…. ¿Qué hacia? ¿Le decía que no a las campañas? ¿Me arriesgaba a perder mi primer cliente? Había manejado campañas de publicidad en la agencia pero francamente no sólo no me sentía preparada, es que tampoco me apetecía.

Tras varias horas pensando respondí al email de este cliente. Afortunadamente para mi decidí ser franca y coherente conmigo misma, le dije que estaba haciendo cambios en mi negocio y que el servicio de publicidad digital tanto SEM como Facebook Ads iban a ser eliminados y que sólo podía ayudarle con las asesorías, que era lo que realmente me apetecía hacer.

Tuve la suerte de que este cliente quiso seguir trabajando conmigo en la asesoría para sus redes sociales, dejando a un lado las campañas con Facebook Ads.

En ese momento, incluso antes de recibir la contestación del cliente, decidí que tenía que saber cual era mi foco, me pregunté a mi misma “Ana, ¿Qué es exactamente lo que quieres hacer?”, y aquí la especialización jugó un papel muy importante. Aprendí también que si quería destacar y tener éxito tenía que especializarme, nadie quiere que un médico de familia le haga una operación a corazón abierto, lo lógico es que quieras que te la haga el mejor cardiólogo.

Que Dios me perdone, pero empecé muy desenfocada. Creo que es algo en lo que no soy la única, pero quizás si soy de las pocas que lo reconocen.

En el fondo sabía que yo me quería dedicar a las redes sociales, no quería ser una consultora de marketing digital y tocar un montón de ámbitos, yo quería dedicarme a las redes sociales y punto. Nada mas.

Mi negocio en un embudo

Fue ahí cuando empecé a pivotar y, en consecuencia, a hacer cambios en mi web (que por aquel entonces era un completo desastre) y en mi estructura de negocio. Me había definido como community manager que además manejaba otras herramientas del marketing digital como la publicidad digital, pero yo no quería ser eso. A mi lo que me gusta es asesorar, decir cómo hacer las cosas pero ¿Hacerlas yo? No, eso era trabajo del emprendedor de dicho negocio o del community manager. Ya me iba enfocando poco a poco.

Me alegré de pasar ese pequeño “susto” con mi primer cliente porque hizo que me enfocara en lo que realmente quería. A día de hoy pienso que hubiera pasado si hubiese dicho que SI a algo que no quería hacer. Seguramente hubiese acabado arrepentida y pensando “¿Para esto he emprendido?“. Tengo una cosa muy clara y es que si me he dado el trabajo de emprender voy a hacer lo que me apetezca y lo que vaya en vía de mis metas, después de todo lo que nos esforzamos ¿Por que vamos a hacer algo que no queremos? (ojo! Aquí hago un breve inciso, cuando hablo de hacer cosas que no te apetecen me refiero a trabajo en sí, por ejemplo salir de la zona de confort es una cosa que quizás no nos apetece porque nos da reparo, pero debemos hacerla para avanzar con nuestro negocio)

Cuando ya enfoqué del todo mi camino como Social Media Manager me sentía aliviada, estaba haciendo justo lo que quería y ¿Sabes que? Hasta el día de hoy hay empresas que me hablan a través de Instagram o Linkedin para preguntarme si soy community manager o si llevaría las redes sociales de sus negocios. Respondo que no, al principio me costaba porque pensaba que estaba mal rechazar trabajo pero es que no es community manager lo que yo quiero ser, de hecho el ser community manager me quitaría mucho tiempo y para nada me llevaría hacia mis metas.

Pensamos que aceptar todo nos dará mas visibilidad y hará que nos reconozcan más pero no, no hay que aceptar todos los proyectos ni todas las colaboraciones que nos surgen porque si no van a contribuir a cumplir tus metas es tiempo perdido, pero no sólo eso, en muchas ocasiones acabarás haciendo algo que no te apetece.

Porque eso es otra, algunas veces rechazarás cosas que sí te apetecen (yo todavía no he tenido la ocasión) porque quizás te quita demasiado tiempo y tu enfoque es otro, o porque quizás es un buen proyecto pero la retribución es malísima y no nos compensa. Vas a tener que ponerlo en una balanza para saber si realmente se trata de una oportunidad o una pérdida de tiempo.

Así que, llegando al fin de este post te animo a que aprendas a decir que no. Cuando te llegue un email con el asunto “colaboración”, si lo abres y esa presunta colaboración no termina de encajarte o crees que no te aporta nada díselo a esa persona, porque en el momento en el que digas sí y le des a enviar te aseguro que te vas a arrepentir de haberlo hecho.

Si te ofrecen un proyecto que, siendo de tu sector, no es exactamente lo que haces y no te lleva a donde quieres llegar, dí que no. Y no te sientas mal, es tu camino y es tu decisión.

Warren Buffett, influyente empresario estadounidense, decía que “La diferencia entre la gente exitosa y la gente muy exitosa es que la gente muy exitosa dice que ‘no’ a prácticamente todo”.

Te veo mañana, no sé si a la misma hora pero sí en el mismo lugar.

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